¿Quién viste a Almodóvar? Vol. 1.

En el cine, un personaje empieza a existir mucho antes de pronunciar su primera frase. Lo conocemos a través de su cuerpo, sus gestos, el espacio que habita y, por supuesto, el vestuario que lleva.

En el universo de Pedro Almodóvar, estas decisiones forman parte de una identidad visual que ha evolucionado a lo largo de casi cinco décadas, pero que nunca ha dejado de entender la moda como una herramienta narrativa.

Detrás de esa identidad hay muchos nombres. Diseñadores que han colaborado en la construcción de sus mundos y encontrado distintas maneras de relacionar el vestuario con la historia.

Hoy nos detenemos en dos de ellos: José María de Cossío y Sonia Grande.

Dos diseñadores que trabajaron con Almodóvar en momentos muy diferentes de su filmografía, pero cuyo trabajo nos permite entender algo fundamental: el vestuario no solo construye la apariencia de un personaje, también construye la película que vemos.

 

JOSÉ MARÍA DE COSSÍO

Para entender el trabajo de José María de Cossío hay que volver al Madrid de los años ochenta. Una ciudad en plena transformación cultural, donde la música, la moda, el cine y la noche empezaban a cuestionar las convenciones de una sociedad que buscaba nuevas formas de expresarse.

Cossío estudió moda en París durante dos años y, a su regreso a Madrid, trabajó en la industria de la moda. Su encuentro con Pedro Almodóvar tuvo lugar en Rock-Ola, una de las salas emblemáticas de la Movida Madrileña, donde coincidían músicos, artistas, diseñadores y cineastas.

Su relación comenzó en ese contexto y terminó convirtiéndose en una colaboración fundamental para una etapa del cine de Almodóvar.

Cossío trabajó como diseñador de vestuario en películas como El matador, La ley del deseo, Mujeres al borde de un ataque de nervios, ¡Átame!, Todo sobre mi madre, entre otras. Su trayectoria quedó ligada a un cine que encontraba parte de su identidad en la calle, la cultura popular y una manera de vestir que se alejaba de los códigos tradicionales.

EL VESTUARIO ADECUADO

Uno de los ejemplos más emblemáticos está en La ley del deseo (1987). En la famosa escena de la manguera, Tina, interpretada por Carmen Maura, lleva un vestido naranja de lycra comprado en Blanco por unas 2.000 pesetas. La elección respondía a una necesidad práctica: encontrar una prenda que pudiera mojarse.

Sin embargo, el vestido terminó convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles de la película.

El naranja destaca en el espacio urbano; la silueta ceñida enfatiza el cuerpo y el tejido adquiere otra presencia al empaparse.El vestuario participa en la acción y transforma una situación cotidiana en una imagen cargada de deseo, libertad y transgresión.

La clave del trabajo de Cossío está en diseñar el vestuario adecuado para lo que necesita la escena. No tiene que ser extraordinaria por su precio o su diseñador. Su fuerza puede aparecer cuando entra en contacto con el personaje, el movimiento y el espacio.

 

SONIA GRANDE

Sonia Grande comenzó su trayectoria en el teatro antes de dedicarse al diseño de vestuario cinematográfico. Su carrera la ha llevado a trabajar con algunos de los cineastas más reconocidos del cine internacional, como Woody Allen, Alejandro Amenábar y Pedro Almodóvar.

Con Sonia Grande, la relación entre el vestuario y la imagen adquiere otra dimensión.

Ha trabajado con Almodóvar en películas como Hable con ella, Los abrazos rotos, Julieta y La voz humana. Su aproximación entiende el vestuario como parte de una composición en la que también intervienen la fotografía, el decorado, los objetos y el color.

En el cine de Almodóvar, el vestuario no se piensa de manera aislada. Su color puede dialogar con el fondo, su silueta puede equilibrar el encuadre y su textura puede adquirir un significado distinto según la luz.

La pregunta ya no es solamente qué llevaría un personaje, sino qué aporta esa prenda a la imagen y a la historia que estamos contando.

JULIETA: VESTIR UNA EMOCIÓN

En Julieta (2016), Grande trabaja con una historia marcada por la maternidad, la pérdida y el paso del tiempo. El vestuario acompaña la transformación de la protagonista y ayuda a construir una continuidad entre las distintas etapas de su vida.

La paleta, especialmente marcada por el azul y el negro, participa en la identidad visual de la película. El color no funciona únicamente como un recurso estético: dialoga con el universo de Almodóvar y acompaña una narración mucho más contenida e íntima.

Las prendas, sus líneas y sus volúmenes contribuyen a expresar los cambios del personaje sin necesidad de hacerlos explícitos.

El vestuario no solamente nos dice cómo es Julieta. También nos ayuda a sentirla.

En el trabajo de Grande, el vestuario forma parte de una imagen completa. Cada decisión debe funcionar en relación con el cuerpo, el espacio y la emoción que la película busca transmitir.

DOS MIRADAS, UNA MISMA IDEA

Cossío y Grande trabajaron en momentos diferentes de la filmografía de Almodóvar, pero ambos entienden el vestuario como una herramienta narrativa.

Cossío encuentra significado en el vestuario concreto: su color, su silueta, su textura y lo que puede hacer dentro de una escena.

Grande integra el vestuario en una composición más amplia, donde el traje, el decorado, la fotografía y el color construyen una misma imagen.

Dos aproximaciones distintas, pero una misma pregunta:

¿Qué puede contar el vestuario?

Puede situarnos en una época, revelar un deseo, acompañar una transformación o cambiar nuestra percepción de un personaje. Y, en ocasiones, puede convertir una escena en una imagen que recordaremos durante años.

EL VESTUARIO IGUAL EVOLUCIONA

De la energía de la Movida Madrileña a una imagen cada vez más compositiva y simbólica, el vestuario también refleja la evolución del cine de Almodóvar.

Los colores intensos y las siluetas reconocibles de sus primeras películas conviven, con el paso del tiempo, con decisiones más contenidas y una relación cada vez más precisa entre la ropa, el espacio y la fotografía.

No se trata de que una etapa sea más almodovariana que otra. El lenguaje visual del director cambia, y el vestuario evoluciona con él.

Cossío y Grande son solo dos de las miradas que han dado forma al universo visual de Almodóvar.

A lo largo de su filmografía, otros diseñadores han explorado diferentes maneras de relacionar cine, moda y personaje. Entre ellos, Paco Delgado y Jean Paul Gaultier, dos nombres que nos permiten seguir descubriendo cómo el vestuario puede convertirse en parte esencial de una historia.

Porque no existe una única fórmula para vestir el cine de Almodóvar. Puede ser una prenda cotidiana, una pieza de archivo o un diseño creado específicamente para un personaje.

Lo importante no es solamente quién la firma, sino lo que ocurre cuando entra en el encuadre.

Seguimos mirando.

 

Con cariño, Raimunda team.